que
a diario construyen
castillos
con trabajo.
Celebro a las de ovarios valientes,
A
las reaccionarias,
las que se atreven a desafiar
las
normas y reglas impuestas.
Celebro
a las que temen,
aquellas
que sol a sol
van
guardando tristezas y llantos
pero al día siguiente
se
levantan
con
una sonrisa en los labios.
Celebro
que soy mujer
no
un día sino a diario,
al
levantarme, abrir los ojos
y
respirarme entera, poro a poro,
al
reconocerme en la totalidad
de
los sentidos y de mi cuerpo.
Soy
la voz de la campesina ultrajada,
De
la prostituta discriminada,
De
la mujer mutilada,
De
la niña violada, de la joven traficada, vendida
explotada
física y sexualmente.
Exijo
que haya justicia, igualdad, equidad
no
con discursos mediáticos
ni
noticias amarillistas ni imágenes degradantes,
muchos
menos con conceptos abstractos
sino
como algo inherente
a
la condición de mujer que hoy celebro.
Manifiesto
que tengo la libertad
de
sentir y dar placer, de amar,
de
compartir mi vida
con
quien me haga sentir plena.
Soy
madre, hija, hermana,
mes
a mes fluyo
como
ríos que alimentan a la mar.
Me
reconozco en otras pieles, estaturas,
pesos,
diámetros, culturas y costumbres diferentes.
Tengo
en la sangre la memoria
de
la mujer indígena , de la anciana, de la campesina.
Soy
la vida contenida,
llevo
en mis entrañas el maravilloso don
de
existencia y prolongación.
Blanca
García Monge
