Aquella noche de verano, la espera había terminado, su corazón se desarticuló cuando escuchó el sonido de sus tacones contra el asfalto del callejón. Ella iba preparada para matarlo de amor y sacó de su bolso el lápiz labial rojo, empapado de cianuro.
CANCIÓN DE CUNA EN HIROSHIMA
A través de la máscara antigás, duérmete mi niña duérmete ya que viene el lobo y te comerá, fue lo último que logró escuchar de su madre, después la oscuridad llenó cada rincón del parque, a donde la llevaban cada día a tomar el sol matutino para que creciera saludable.
Publicados en el libro 99 palabras de mujer(microrrelatos y otras especies)-ANIDE 2016