martes, 24 de abril de 2012

Sucesos

En la sección de sucesos
del diario más amarillista
del país
se cuenta la historia
de mi corazón atropellado,
con una fotografía
se ilustra la fatalidad
del acto
y se observa
el hilo de sangre
contra el asfalto.

Blanca García Monge

martes, 10 de abril de 2012

Algo en mí

Todo lo absorbe el frío de esta soledad,
se incendia de lluvia el atardecer.

Sobre la ventana 

          una gota solitaria,
indiferente
al tumulto
       en la calle principal del pueblo.

Todo continua inalterable 

                        como la rutina.

Algo en mí se estremece 
                       como se estremece el universo.

Blanca García Monge

lunes, 12 de marzo de 2012

No intento

No intento
describir este amor
ni explicar
como surgió

ni hacer una lista
extensa de sentimientos

ni decirle a nadie
cuánto te quiero

tampoco busco explicarme
el poderoso misterio

que hace que cada día
te necesite más y más…

Blanca García Monge.

jueves, 1 de marzo de 2012

Jane Eyre


Renuncia

Renuncio a quererte
para no sufrir por tus besos,
renuncio a tus besos
aunque mis labios
se vuelvan desierto.

No quiero quererte
porque ya me extravié
en otra onírica fuente
y fue doloroso el regreso.

Renuncio a tu mirada,
porque otros ojos dejaron
agonizantes mis pupilas.

No te ofrezco mi alma,
porque otro amor como el tuyo
dejó un charco de soledad
y un alma triste y vacía.

Blanca García Monge.

lunes, 27 de febrero de 2012

El nido, el ave...

El vuelo del ave
que deja el nido,
el nido sin ave,
El ave... ¿herida?
El nido vacío.

El viento ronco, afónico.

El ave pensativa,
el pensamiento en asombra
y duda.
La antigua duda,
la de siglos inalterables.

El ave silenciosa,
el vuelo en espera,
el corazón aturdido
entre precipicio y olvido.

El nido, el ave,
la voz del nido,
el nido solo, solito, solitario.
El ave... sin rumbo.
El corazón... ¿del nido?

Esperando oquedades... muriendo de hastío.

Blanca García Monge.

lunes, 20 de febrero de 2012

Que siga otro rumbo la ceremonia de tu amanecer



Por que sé que en tu piel
sólo despierto terremotos
y el perfume de mis flores
no alimenta el tejido de tu alma,
que siga otro rumbo
la ceremonia de tu amanecer.

Christian Santos.

sábado, 18 de febrero de 2012

Tu espalda

Me gusta acariciar
tu espalda húmeda
con mi mano.

Deslizar mis dedos
sobre tu piel sudada.

Sorbo a sorbo
empapar mis labios
con la miel prohibida
de tu espalda.

Tus hombros
de sur a norte
besar con mis manos.
  
En tu espalda desnuda
comienzan mis delirios
y mis miedos acaban.

Blanca García Monge